El tiempo se acaba RAPI-do: una reflexión con calma. 

Por Jesús Humberto Maldonado Rodríguez

¿Cómo estás? Espera, no me respondas como siempre, date la oportunidad de pensar unos segundos, no es una carrera para responder y tampoco es un premio por ganar. Es la oportunidad que tienes para ti, para serenar y aquietar por un instante el mucho ruido que se encuentra alrededor de estas fechas. 

¿Estás listo? Te pregunto nuevamente ¿Cómo estás? Es más, cuéntame ¿Cómo está tu corazón? 

El espíritu de estas fechas nos acerca a cierta melancolía, nos lleva practicar un “examen de conciencia recomendado para nuestros días”, como el mismo Kierkegaard lo haría en su momento, y es que el tiempo ha corrido y ya hemos acumulado gran cantidad de cosas que nos llevan a pensar, a evaluar, a cerrar y también a dar la bienvenida. 

Hagamos entonces un alto y pensemos unos minutosen cuatro verbos que nos ayuden a concluir con este año: Recordar, Agradecer, Preparar e Imaginar. (RAPI)

Hace ya varios años un viejo amigo que se encontraba enfermo y cuyas fuerzas se encontraban cada vez más limitadas, mientras platicábamos se quedó dormido, recargado sobre mi hombro, al poco rato despertó y me dijo: “Beto, ¿me recordarás?”, ante aquella pregunta sorpresiva, mi respuesta fue igual. Se resumió en un parco: “Sí te recordaré”. Y comenzó entonces a contarme la importancia del recuerdo, me hizo saber en la importancia de entender la palabra. RECORDAR, repitió Re-cordar, así separando la palabra, preparándome para la explicación: no es cualquier palabra, es una palabra compuesta, re, que significa repetir, volver a pasar y corde, significa corazón, recordar es volver a pasar por el corazón.  No es cosa fácil, nada sencillo es volver a pasar por el corazón las emociones y los sentimientos que se hacen presentes, por eso el recuerdo a veces duele y otras tantas sana, por que solo limpiando las heridas que el recuerdo ha resguardado, se puede hablar y sanar. 

¿Qué tenemos que recordar? ¿A quién recuerdas y ya no está? ¿Qué ocupa ese lugar en el corazón? Y entonces pensaremos en aquellos propósitos que hace casi un año estábamos enumerando, hacemos memoria y pasamos por nuestra vida a aquella pareja que con nosotros está, que supo acompañarnos en los vaivenes de la vida. No solo recordamos a los que están, también nuestro corazón hace presente a quienes ya no se encuentran, a quienes el destino, la vida o Dios no ha permitido que continúen junto a nosotros, por las razones que sean, pero aun con eso los recordamos. Hoy nos han querido arrebatar los recuerdos y basta con un solo botón para eliminar historias, para silenciar recuerdos, para sepultar momentos compartidos, en nombre de un falso crecimiento y superación. No, crecer no significa olvidar, el principito ya nos lo decía, el “el problema no es crecer, el problema es que olvidamos que algún día fuimos niños”, nuestro crecimiento es completo y eso implica que el recuerdo no se olvida. Por eso, te invito a recordar, date la oportunidad de hacerlo, de vivirlo y sentirlo. De pasar nuevamente por tu corazón las historias, las personas, los momentos, los sentimientos y todo lo que ha construido la versión que hoy esta aquí, leyendo, avanzando y preparándose para volver a comenzar. 

¡Gracias! Una de las palabras mágicas que aprendimos en nuestros hogares, como la clave para muchas cosas. Es de bien nacidos ser agradecidos decía mi abuela, dicen las mujeres y los hombres sabios. Todo se agradece, aunque no entendamos el por qué, pero siempre agradecer. AGRADECER por tu empleo, por las oportunidades encontradas que te permitieron crecer, por la familia reunida, por los amigos cercanos. También agradecer por los momentos complejos, por las perdidas que experimentaste, agradecer por aquella persona que salió de tu vida porque sabes que, a pesar del cariño, no crecías. Agradecer por aquel accidente que te permite tomar nuevamente tu experiencia vital para ti, de volver a empezar y generar algo diferente. Agradece a tu familia, a tus amigos, a tu pareja, no des por hecho nada, la vida es breve y se escapa en ocasiones sin avisar, agradece y siente tu corazón retribuido por la experiencia de la gratitud. 

Ahora bien, toca el turno de PREPARAR, así es, prepárate para lo que vendrá, es la oportunidad que tienes de volver a comenzar, pero ¿Cómo prepararte? Espera, no quiero pedirte que salgas corriendo a comprar las uvas, los amuletos, los colores y las maletas; no, preparar no significa ser ritualista y caer en el sinsentido de las modas. Preparar implica entonces una decisión valiente, qué quieres hacer y cómo lo vas a hacer. No es repetir la misma lista de cada año y llegar al final con las manos vacías, el alma cansada y las relaciones fallidas. Implica tomar, las riendas para permitirte ser el actor principal de tu vida, no el actor de segunda, no en el staff, eres el principal protagonista, prepárate para salir al escenario, el telón está por abrirse y están esperándote, no te prometo aplausos, siempre habrá mejores actores, siempre habrá críticos, siempre tendremos detractores, pero si te has preparado entenderás aquellos “Cuatro acuerdos”: Primero, se impecable en todas tus palabras; segundo, no te tomes nada personal; tercero, no hagas suposiciones y; cuarto, haz siempre lo máximo que puedas. Es una buena manera de prepararnos, somos protagonistas, somos actores y somos capaces de llevar un nuevo comienzo. Permíteme recordar solo una cosa, no descuides tu espacio espiritual, no importa la religión que practiques o si no la practicas, pero no te desconectes de tu sentido espiritual y trascendental, somos producto de un acto trascendental, date la oportunidad de trascender. 

Finalmente IMAGINAR, no está prohibido soñar, nadie te ha impedido hacerlo. Aun cuando nuestro cuerpo limitado por las condiciones de salud, físicas, económicas o sociales pareciera que nos han arrebatado este gran don, soñar e imaginar no lo podrán arrebatar. De vez en cuando levanta la mirada y contempla las estrellas, así es, ves, son incontables, como incontables son los sueños que cada día están ahí iluminando la vida de muchos, la vida de pueblos enteros que anhelan un cambio, que sueñan con alcanzar sus proyectos de vida. Imagina y sueña, no permitas que la edad, no dejes que las muchas tareas que se tienen que cumplir te impidan soñar. Solamente un favor, recuerda que los sueños también tienen fecha de caducidad, hay que aprender a colocar esa de caducidad que nos permitan seguir soñando, porque no queremos vivir agobiados por el crecer, por la responsabilidad; es real, el mundo del nunca jamás pareciera que gana la batalla, eternos soñadores y adolescentes que no quieren caminar. Hoy te necesitamos con tus sueños de niña, de adolescente, de joven y de emprendedor, también te necesitamos a ti con tus sueños de adulto, los sueños de la vejez y los que están por cumplir, así es, no importa la edad, no importa la condición, nuestros sueños son el lugar en que podemos seguir siendo libres y buscar la libertad. 

Adelante, hemos llegado al final, de corazón quiero agradecerte por la oportunidad que me das de leerme cada lunes, gracias por tus comentarios y por dejarme sentar a tu mesa para compartir mi reflexión. 

Deseo que este año que esta concluyendo haya tenido grandes experiencias, dignas de atesorar y que el año nuevo que esta por llegar, te regale grandes sueños e ilusiones para poder seguir construyendo esta sociedad más humana, mas solidaria y más cercana.

Con cariño, Profe Beto Maldonado.

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