La violencia le robó la infancia a Jimena

Celaya, Gto.- La vida de Jimena cambió por completo. A sus cinco años, ya no corre, no juega con otros niños ni sonríe con la misma facilidad. Prefiere permanecer en casa, se sobresalta con facilidad y todavía usa pañal debido a los severos traumas que arrastra tras haber sido presuntamente víctima de violencia por parte de su madre y su padrastro, quienes actualmente enfrentan un proceso penal por estos hechos.

Ahora, además de sanar las heridas emocionales, la pequeña libra otra batalla, recuperar su salud. Su tía, Adriana Ocampo López, quien hoy está a cargo de sus cuidados, hizo un llamado urgente para conseguir apoyo que permita a Jimena recibir la atención médica especializada que requiere, ya que necesita una cirugía en uno de sus oídos y un tratamiento que, asegura, no puede recibir en Celaya.

Con evidente preocupación, relató que ha tenido que recurrir a consultas particulares porque el problema de salud de la menor requiere la intervención de un especialista pediátrico que no existe en la ciudad.

“Vengo a pedir apoyo porque he estado llevando a la niña a clínica particular. No la he estado llevando al hospital porque el hospital no tiene los medios para poder estar atendiendo a Jimena”, explicó.

El diagnóstico médico ya es más claro, la menor necesita ser operada. Aunque la infección en su oído ha disminuido con el tratamiento, el especialista le informó que será necesario realizarle una tomografía y canalizarla a un hospital en León, donde exista un otorrinolaringólogo pediatra que pueda darle seguimiento.

Adriana explicó que cada día representa un nuevo reto. Además de administrar medicamentos y proteger el oído de la niña para evitar complicaciones, debe atender las secuelas emocionales que dejó la violencia.

Relató que Jimena recibe atención psicológica, pero aún enfrenta episodios de miedo, ansiedad y aislamiento. Incluso durante las noches requiere cuidados constantes debido al dolor que presenta y a las consecuencias del trauma.

“Es como un bebé chiquito que tengo que estarme parando cada dos horas a estarla cambiando, porque ya le duele su oído. Ella no ha tenido una vida normal todavía”, expresó.

La mujer también describió el profundo cambio en la personalidad de la pequeña. Dijo que ya no convive con otros niños y que, cuando sale de casa, únicamente pide regresar.

“Ya no se desarrolla con los niños. Ella quiere estar nada más en su casa”, comentó con tristeza.

Aunque agradeció el respaldo que ha recibido de ciudadanos, iglesias y del propio médico tratante, quienes le han ayudado con parte de los medicamentos, reconoció que los gastos continúan creciendo y que aún falta conseguir la cirugía, los estudios especializados y el seguimiento médico que Jimena necesita.

Respecto al proceso judicial contra la madre y el padrastro de la menor, Adriana señaló que ambos permanecen detenidos. Sin embargo, aseguró que hoy toda su atención está puesta en la recuperación de la niña.

“Yo la verdad no me he metido mucho en eso. A mí lo que más me interesa es Jimena. Lo que pido es su estabilidad y que pueda salir adelante”, afirmó.

Mientras la justicia sigue su curso, la prioridad de su familia es devolverle a Jimena la oportunidad de sanar, recuperar su salud y, poco a poco, reconstruir la infancia que la violencia le arrebató.

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