Guanajuato, Gto.,- La senadora Virginia Magaña Fonseca advirtió que la salud mental continúa siendo una deuda del Estado mexicano y urgió a reconocerla como un derecho humano, al alertar que Guanajuato enfrenta cifras alarmantes de depresión sin una respuesta institucional suficiente.
En el marco de la reciente conmemoración del Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, la legisladora del Partido Verde señaló que este padecimiento es un problema de salud pública invisibilizado, que afecta de manera profunda la forma en que una persona piensa, siente y vive, y cuyas consecuencias se extienden a familias, comunidades y entornos laborales.
Magaña Fonseca sostuvo que, a nivel nacional, casi el 50 por ciento de las personas adultas han presentado síntomas depresivos. Enfatizó que las mujeres son diagnosticadas con depresión en una proporción dos veces mayor que los hombres, no por causas biológicas, sino por factores estructurales como la violencia, la precarización laboral, el trabajo de cuidados no remunerado y la falta de redes de apoyo.
La senadora subrayó que en Guanajuato la situación es particularmente grave. Tan solo en 2025 se registraron más de 5 mil casos de depresión, lo que coloca a la entidad entre las 10 con mayor número de casos a nivel nacional, sin que exista una estrategia integral acorde a la magnitud del problema.
“Nos preocupa que muchas personas que viven con depresión enfrenten obstáculos para recibir la atención que necesitan. El estigma sigue siendo una barrera relevante, pero no es la única”, alertó la legisladora.
Señaló que la insuficiencia de servicios especializados, la concentración de recursos en zonas urbanas y la limitada cobertura en comunidades rurales dejan a miles de familias guanajuatenses sin alternativas efectivas de diagnóstico, atención y tratamiento.
Ante este panorama, Magaña Fonseca reiteró que es indispensable fortalecer de manera sostenida la infraestructura de salud mental, erradicar el estigma desde las propias instituciones y reconocer que la depresión no es un problema individual, sino una consecuencia de contextos estructurales de desigualdad.
Finalmente, la senadora refrendó su acompañamiento y solidaridad con las personas que viven con depresión, y afirmó que continuará impulsando desde el Senado políticas públicas que garanticen una atención oportuna, digna y accesible, especialmente en estados como Guanajuato, donde la crisis ya no puede seguir normalizándose.
