Aprender a escuchar: un viaje a lo sagrado de la persona

Por Jesús Humberto Maldonado Rodríguez

Los últimos días del año encierran cierto misterio, melancolía y momentos de mucha vulnerabilidad. Tal vez sea por el cambio de estación o un verdadero ejercicio interior de cada mujer y hombre que se hace consciente de su finitud. 

En alguna ocasión, un alumno se acercó y me pidió un momento para platicar, admito que esta es una petición a la que no me puedo negar, promover la escucha como uno de los grandes remedios para los muchos males de nuestro contexto. Hoy vamos por la vida sin saber hablar, sin lograr comunicarnos, por ende, escuchar es un acto de rebeldía. Es pausar lo que es importante por lo que siempre será urgente, y es que cuando alguien pide ser escuchado es por una gran batalla que lleva en su interior, sin juzgar los motivos, ni las personas; cuando se pide hablar, no me puedo negar. 

Y entonces desde aquella experiencia de Moisés en el Éxodo, ante la zarza ardiendo, “descálzate porque la tierra que pisas es un lugar sagrado”, la vida de cada persona es eso, es aquel lugar sagrado que invita a lo sagrado que en ella hay, es esa gran oportunidad que se da y que se recibe de poder conocer al otro. Frente a esta petición, siempre se da una suspensión de todo, de los grandes quehaceres, de los gustos personales, de lo que puede esperar. Y pensaremos ¿No puede esperar más?, hoy estoy demasiado ocupado. Nos han pedido escucha, es una llamada importante. 

Entonces, aquel alumno expresó: “Ya no puedo más, a veces quisiera que Dios me recoja. No se si usted sea religioso, pero así me siento”.

El silencio se hace presente, un silencio que taladra los oídos de quien ha escuchado aquella declaración, erizando la piel y sin poder hacer algo más, por ahora hay que escuchar, parece poco y es algo sorprendentemente sanador. 

Hace apenas una semana seguíamos hablando de la salud mental de los hombres y de los datos alarmantes que existen como números fríos de hombres que caminan solos, sin saber como expresar, como compartir y con quien acercarse cuando la vida parece difícil. En ocasiones hemos creído que hay que hacer grandes cosas, cuando somos nosotros quienes llevamos un gran antídoto para contrarrestar los efectos del sinsentido. 

Este año la película de Thunderbolts, nos regaló escenas que son dignas de revisar más allá de los efectos cinematográficos y de si los actores son o no los ideales, nos deja un gran acercamiento a la reflexión e introspección. El personaje de Bob un individuo normal, que tras un accidente adquiere ciertos superpoderes y como estos serán empleados para provocar tanto daño. La gran batalla que se tendrá es Sentry contra Void, esa versión personal que representa el vacío, el sinsentido. 

Este es uno de los grandes retos de nuestra sociedad, ¿cómo hacer cara al sinsentido? Y es un gran reto, porque muchas veces no le damos la importancia que tiene, lo silenciamos, lo relegamos o intentamos distraernos con lo que parece vida, pienso en Pablo D´Ors cuando habla sobre la diferencia de la vitalidad y la vida, parafraseando, muchas veces creemos que el mar tiene vida por que escuchamos el estruendo de las olas y vemos el gran tamaño de las mismas, pero si nos damos la oportunidad de ir a los adentros del mar, podemos descubrir la vida que tiene, al contemplar los grandes bancos de peces, animales marinos que viven en el interior.

Tal vez como personas, el hecho de ver alguien con demasiada vitalidad, optimismo, chispa y alegría, nos da la impresión de la vida que lleva, donde “disfruta de la vida”, aunque no hemos sido capaces de ir a lo profundo de la vida, es más si nosotros hoy hiciéramos un viaje mar adentro de nuestras propias vidas, ¿Qué encontraríamos?

Parte fundamental para ayudar a Bob a vencerse son los suyos, los otros con los que camina día a día y son capaces de arropar su corazón, su existencia. Esta película sin duda, deberíamos verla tantas veces como sea necesario para acercarnos a lo valioso de los lazos, de la escucha y del acompañamiento. 

Aquella charla me regaló grandes lecciones, ¿Qué pasaría si realmente fuéramos por la vida escuchando y no juzgando? Es tiempo de cambiar lo que es tendencia por lo que es esencia. Es esencial escuchar sin juzgar, aunque humanamente estemos llamados a la crítica, es tiempo de empezar a practicar la escucha. 

Es tiempo de que hagamos ese viaje al interior y descubramos que hay, fácil no es, no es un camino sencillo, habrá que atravesar el mar picado, ese espacio donde hay muestras de una vitalidad sorprendente, para poder ir al interior y descubrir lo que hay o lo que no. Es viajar para descubrir que no estamos solos, que siempre habrá un oído que me puede escuchar, es descubrir cuando también el otro tiene intenciones de solo aprovecharse de mi vulnerabilidad, para tomar distancias que nos ayuden a construir. 

Te deseo un viaje a tu interior, donde puedas descubrir y descubrirte. Finalmente, te invito a que podamos ir por el mundo aprendiendo a escuchar, muchas veces es necesario escucharnos a nosotros para ir y seguir transformando nuestro mundo, pues al final, hemos venido a este mundo y está en nuestras manos cambiar la historia, porque nada esta escrito y somos los actores principales. 

Con cariño, Prof. Beto Maldonado.

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