Cortazar, Gto.- A más de un siglo de distancia, el cronista municipal Jorge Vera rescata los detalles de los combates que se libraron en tierras cortazarenses durante la segunda etapa de las Batallas del Bajío en 1915, un episodio clave en la confrontación entre las fuerzas de Álvaro Obregón y Francisco Villa.
Tras los primeros choques del 6 de abril en El Guaje y la Hacienda de Vistahermosa, ambos ejércitos revolucionarios se prepararon intensamente para los siguientes enfrentamientos. El ejército constitucionalista, al mando de Obregón, recibió importantes refuerzos: tres regimientos de caballería, fracciones de las brigadas Gavira y Novoa, dos Batallones “Rojos” de obreros, y la brigada completa del general Joaquín Amaro con sus famosos “rayados”, quienes habían combatido anteriormente bajo las órdenes de Villa. El 12 de abril, además, llegó un convoy de municiones comandado por el general Antonio Norzagaray.
Por su parte, las fuerzas villistas también se fortalecieron. Se incorporaron las brigadas de los generales José I. Prieto, José Ruiz y César Moya, además de tropas de infantería y artillería provenientes de Jalisco, al mando de los generales Francisco Carrera Torres y Pánfilo Natera.
Igualmente recibieron importantes remesas de municiones enviadas por Hipólito Villa, hermano de Pancho. Posteriormente circularía la versión de que ese parque era de mala calidad, supuestamente vendido por “los gringos”.Las hostilidades de esta segunda etapa iniciaron el 13 de abril.
Francisco Villa posicionó sus tropas desde Cortazar hasta Crespo. La batalla comenzó por la tarde, destacando la acción de la brigada del general Francisco Mazo, quien tenía su cuartel general en la Hacienda de San Juanico. Los constitucionalistas abrieron fuego y los villistas respondieron con intensidad. Las zanjas de riego de la región sirvieron nuevamente como improvisadas trincheras en medio de furiosos ataques.Para el 14 de abril, Obregón percibió que, a ese ritmo de combate, las tropas villistas no podrían resistir mucho tiempo. La batalla se definió el 16 de abril a favor de las fuerzas constitucionalistas. Al caer la noche, los últimos villistas que resistían en la Hacienda de Trojes fueron atacados y obligados a huir hacia distintos puntos: Juan Martín, Jofre, San Juan de la Vega, Merino, La Gavia y el propio Cortazar.
Derrotado en esta fase, Villa ordenó la retirada de los restos de su tropa hacia León. La derrota definitiva de la División del Norte llegaría semanas después, entre el 1 y el 5 de junio de 1915, en los combates de la Estación La Trinidad y la Hacienda de Santa Ana del Conde, entre Silao y León.
Es precisamente en esa batalla donde Álvaro Obregón perdió el brazo derecho, al explotar una granada cerca de él. Con esta precisión, el cronista Jorge Vera busca corregir un error común que persiste hasta hoy: muchos siguen creyendo que Obregón perdió el brazo en Celaya, lo que llevó a que algunos historiadores lo apodaran erróneamente “El Manco de Celaya”.
Los combates en Cortazar y sus alrededores forman parte de esa gran confrontación conocida como las Batallas del Bajío, que marcaron un punto de inflexión en la Revolución Mexicana y el declive de la poderosa División del Norte de Francisco Villa.
