Comonfort/Juventino Rosas, Gto; Cientos de personas se reunieron entre flores, silencios y llanto para despedir a los 10 trabajadores del campo que perdieron la vida en el trágico accidente ocurrido la madrugada del jueves en la carretera Salamanca–León.
El cortejo fúnebre avanzó desde las comunidades de Los Pocitos y San Antonio de Corrales hasta el panteón municipal de Juventino Rosas.
La jornada inició con una homilía en el templo del Santo Entierro, encabezada por el padre Juan Antonio Colorado Vázquez, tío de dos de los jóvenes fallecidos, identificados como Luis Gabino y José Miguel.
En medio de abrazos al féretro y lágrimas incontenibles, el sacerdote recordó a los presentes que la comunidad se unía “como una sola familia agradeciendo el don de la vida y confiando en que Dios guía nuestro camino y nuestro destino”.
Durante su mensaje, el padre subrayó que la vida no termina en lo terrenal, sino que se prolonga más allá del bautismo y de la fe.
“En esta tragedia, Dios nos da la certeza de que nuestros hermanos han sido llevados al gozo de la vida eterna. Las almas de los justos están en manos de Dios”, expresó.
También llamó a la unidad y al servicio comunitario, “estamos llamados a ser servidores unos de otros. El trabajo dignifica y nos permite poner nuestros dones al servicio de los demás”.
Al finalizar la ceremonia religiosa, inició el recorrido hacia el camposanto. Habitantes de distintas comunidades se unieron al cortejo, mientras automovilistas tocaban el claxon como gesto de despedida. Las coronas blancas, los rezos y el silencio profundo acompañaron el camino de más de 13 kilómetros.
Una vez en el sitio, se dio sepultura a los finados que, salieron de sus casas para trabajar y no lograron volver con vida.
