OPINIÓN: Para Mateo, con cariño…

Por Jesús Humberto Maldonado Rodríguez

En días pasados tuve la oportunidad de recordar una de mis etapas como docente, cuando disfruté de compartir en el nivel básico y media superior del sistema educativo y como un verdadero recuerdo, de aquellos que alegra el volver a pasar por el corazón llegaron a mi las palabras de aquel pequeño que hoy debe ser ya un adolescente. 

«No manches, hoy es mi día de suerte» Mateo «N»

No hay nada más sincero que las palabras de un niño, pues hemos creído que siempre dicen la verdad.

En la experiencia como docente, a lo largo de los años, muchos momentos han sido llenos de asombro y otros tantos llenos de gratitud y reconocimiento. Sin descartar también momentos de dolor, quizá los menos, pero también importantes en la configuración personal como docente y profesionista

Es por ello que quiero inmortalizar este día, como un testigo silencioso, para que algún día al volver a encontrarnos tengamos un recuerdo de lo vivido.

Mi apreciado Mateo, ese día la sencillez y espontaneidad de tus palabras llegaron y me han regalado tanto. Aunque habían sido meses complejos, para todos, el encuentro inesperado que se pudo tenerdevuelve tranquilidad y esperanza.

Hace ya algunos años, cuando a la escuela podíamoscoincidir y que además estarías en el colegio grande, donde nos conocimos, fue una casualidad muy grata.

Eran dos, así es, un duo tremendo, de esas coincidencias que Dios nos regala, dos Mateos, comparto esa gran experiencia de tener una amistad como ustedes (Mismo nombre). Pero el punto es que hoy hablo de ustedes.

Todo empezó por un receso, era su momento de retornar a las aulas, pero en la tremenda energía y espontaneidad que les caracterizaba se acercaron ambos y sólo escuche: «¿Tienes un dulce?»

No soy de las personas que carga dulces, pero esa vez sólo sentí que tomaron mi mano y caminamos a la Cafeteria. Unos «Gudis» fue suficiente. Pero también fue la puerta para salir a la cafeteria, para jugar a la salida y sobre todo para poder charlar entre gritos y ocurrencias.

El tiempo se prolongó, mi estimado Mateo y eso nos dio la oportunidad de seguir tratándonos. Como olvidar que tu maestra «me reportaba» y la “complicidad” de la dirección para favorecer el momento de encuentro en los pasillos, en los recreos, en los patios, sin duda cada uno de ellos, muy valioso. Recuerdo con cariño a aquella directora que con cariño me decía, “muchacho, ojalá a todos los maestros los buscaran igual que a ti”, eran grandes palabras que me emocionaban y me llenaban de sentido al saber que mi docencia la disfrutaba. 

Cuando pudimos retornar a las aulas, después del aislamiento por COVID, no sabía quien llegaría y a quien podría saludar, era nuevo todo y para todos, pues aunque nos conocíamos, no habíamos tenido el trato humano y cercano de siempre. 

Sabes mi apreciado chamaco, esta oportunidad de reencontrarnos en circunstancias distintas, sin poder disfrutar como en antaño, pero igual de valioso, fue una oportunidad enorme de valorar lo que tenemos y a quienes tenemos.

«No manches, es mi día de suerte» dijiste y créemeque también me sentí dichoso, soy afortunado, pues en medio de tanta indiferencia, de hablar muchas veces solo a una computadora, tu energía, tu chispa me inyectaron alivio y esperanza.

También yo tuve un día de suerte, pues me alegré de verte, de saber que tu cercanía sigue estando y sobre todo de que tu alegría y emoción es sincera.

Mateo, algún día crecerás, pero ojalá no dejes de ser el chamaco inquieto, sincero y espontaneo que conocí por el año 2018.

Fue mi día de suerte, me hiciste sentir «Chabelo», repito como hace tiempo lo dije, quisiera que muchos fuéramos así, dar un momento de paz en medio de tanto conflicto. Por un momento fui niño, me olvidé de mucho, me aventuré a dejar al adulto por un rato.

“El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él y que le hará mucha falta” Pablo Neruda

Hoy te escribo con el recuerdo arropado en el corazón y si bien han pasado los años, deseo que donde estes y con quien compartas tengas esa misma actitud para seguir disfrutando de tu vida y de las personas que te rodean. 

¡Hasta que nos volvamos a encontrar!

Con cariño Prof Beto Maldonado. 

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