Proyecto social encarnado

Por Jesús Humberto Maldonado Rodríguez

En periodo de evaluaciones como docentes se vivenmuchas experiencias, se descubren muchos talentos y se conocen historias e historietas. 

Aconteció en algún salón de clases que al concluir con las exposiciones y despedir al grupo, una vez terminados los avances de sus proyectos finales, se acercó a mí una alumna para compartir conmigo su preocupación por no haber participado del proyecto, por no asistir a las ultimas clases conmigo. 

Atento le escuché y fiel a mi promesa de inicio de curso, le dije: te creo. Inmediatamente, saca de su mochila un sobre de un laboratorio clínico y me dice, “profe, en verdad, quiero compartirle que quizá no pueda participar del proyecto, no tengo tiempo suficiente, actualmente mi hermanito esta en tratamiento de cáncer y soy yo su tutora. Estos son sus laboratorios y él es mi hermanito (muestra una foto en su celular, junto a su hermano)”

Cuando hemos experimentado situaciones complicadas de salud en nuestros hogares, con los nuestros, no podemos ser ajenos al sufrimiento de quien padece la enfermedad y mucho menos no cabe la indiferencia y la falta de empatía con los familiares que les atienden. 

En mi interior, las emociones jugaban conmigo, mis ojos se sintieron cargados de lágrimas y mi garganta no era la excepción, se quebraba frente a tal noticia, evidentemente, debemos conservar la calma y la fuerza que se requiere en el momento, quizá solo necesitan a alguien que les escuche sin juzgar, a una persona que esté para compartir lo que llevan consigo. 

A lo largo de los años, compartiendo materias del área de humanidades o de sociales, he descubierto que,como personas, necesitamos muchas veces ese contacto con los otros, un contacto genuino de los unos con los otros que nos regalé la ocasión para acompañar y acompañarnos. Por tanto, en cada asignatura, cada grupo de talleres, cada centro escolar donde laboro, estoy convencido de la importancia de esta formación complementaria que más allá de acreditar con una nota elevada, les dé a mis alumnos la oportunidad de formarse desde la experiencia humana. 

El proyecto de mi alumna consistía en la oportunidad de colaborar con un voluntariado de atención a niñas, niños y adolescentes con cáncer. ¿Cómo le pedía que fuera al centro de atención y acompañara a sus compañeros? ¿Cómo pedirle que haga algo diferente? Ella lleva en carne propia su proyecto de semestre, ¿Qué otra evidencia puedo pedirle? Es un proyecto que se realiza en lo cotidiano, en la cercanía con las experiencias de dolor. 

Adelante, tu hermano, su proceso y su acompañamiento es parte de tu proceso formativo, quizá no se acrediten con ello todas las materias, es complejo tratar de mantener un equilibrio entre los contextos, pero la vida a veces tiene otros programas de estudio que, aunque complejos, forman con maestría a la persona que los vive y en los que se viven.

Como ella, muchas historias que viven en las aulas, en los centros de trabajo y en las propias familias. Quizá lo menos que podemos hacer es mostrar un poco de cercanía para poder acompañar y entender que las experiencias vitales y limite nos llevan a escenarios complejos, sin embargo, son estos escenarios los que muchas veces nos terminan formando. 

No puedo dar la solución a tu experiencia, pero lo que si puedo es siempre mostrar un trato más cercano a todos y cada uno de los que compartimos, al final, somos todos participes de la misma experiencia humana. 

Deseo que esta semana, podamos hacer un alto en nuestras vidas para reflexionar en lo que tenemos y en el cómo nos encontramos, como la oportunidad de agradecer, de mejorar o transformar nuestra experiencia de vida. 

Hasta la próxima, con cariño Prof. Beto Maldonado.

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