Queridos Reyes Magos

Por: Jesús Humberto Maldonado Rodríguez

Queridos reyes magos, espero se encuentren bien y puedan seguir repartiendo alegrías a las niñas y niños que con ilusión esperan su llegada en esta fecha. 

Quiero aprovechar para dejarles mi carta y en ella contarles sobre cada uno de los sueños y deseos que tienen cada uno de los hombres y mujeres que conservan la esperanza, la ilusión y la magia que encierra esta celebración. 

Empiezo por Elena, este año no fue fácil para ella, atravesó situaciones difíciles de salud y eso la mantuvo decaída por un tiempo, ustedes saben que toda su vida ella ha sido fuerte, valiente y una gran mujer que ha sacado adelante a su familia, muchas veces sacrificándose ella misma por atender a los demás; como ella hay cientos de mujeres, madres de familia y cabeza de hogar que cada mañana se esfuerzan por dar lo mejor a los suyos. Pero también, está la otra cara, hay muchas Elenas que en sus vidashan experimentado la ingratitud de los suyos, madres de familia que han acompañado todos los procesos y no siempre tienen quien las acompañe a ellas, experimentándose solas, muchas veces anuladas, sin sentido en sus vidas. Para ellas quiero pedir un gesto de agradecimiento, que siempre encuentren en medio de todo una mano que las acompañe, un brazo que sea su soporte en medio de las soledades que muchas veces viven en el silencio que las aturde. 

Toca el turno de Jimmy, es un buen padre, se ha esforzado todo el tiempo por dar lo mejor de sí para su familia, trabajando, muchas veces distante del hogar, pero con la convicción de querer regalar un mejor mañana a los suyos. Durante el año, también experimentó la compañía de la soledad, muchas veces silenciada por el exceso de trabajo, por los dobles turnos, por las deudas contraídas, para llevar el sustento a su hogar. A veces el alcohol o los vicios en general, parecen ser su única escapatoria de la realidad, esto le ha llevado a cargar con el juicio de las demás personas, que ven en él un fracasado, sin saber la historia que lleva en sus espaldas, sin entender sus dolores que son válidos, pero le han hecho creer que no debe expresarlos, que no se debe sentir necesitado, porque como hombre es él quien debe resolver. Para él y todos los papás, ojalá puedan regalarles una chispa de entusiasmo para seguir, que,en sus hogares puedan encontrar a los suyos con la actitud de poder acompañarlos en el andar. Pido para ellos mucha fuerza, la necesitan, pero también, un hogar que los reciba con calidez al concluir su jornada y se puedan sentir amados y valorados. 

Está también Lupita, para ella sigue la ilusión, aún espera con ansias la llegada de los reyes, dejó su carta lista bajo el árbol, ahí, junto al nacimiento, en su infancia conserva las ilusiones de la edad y aunque hoy se empeñan los adultos en una falsa formación “sin mentiras e inventos”, donde les es negado el llamado a la existencia; ella asegura que el año pasado pudo verlos. ¡Véanla!, a preparado tres platos con galletas y un vaso de leche para cada uno; pero no es todo, volvió locos a sus papás y familia por conseguir un poco de alfalfa, pastura o alimento para sus compañeros de viaje. Lupita representa la ilusión de tantas niñas y niños que en nuestros entornos siguen soñando, sin preocupaciones o la única es ser felices y disfrutar. También hay muchos niñas y niñas que, a diferencia de Lupita, no pueden prepararles un plato de comida sin quitarse de la boca su bocado, miles de niños que viven con hambre, refugiados, abandonados, temerosos de un misil que atraviesa su cielo, agobiados por las consecuencias de una guerra. Para todos ellos y ellas, quiero pedirles que custodien sus sueños, que los inviten a soñar. También pido para que todos los adultos, seamos colaboradores en la construcción de infancias y adolescencias que puedan disfrutarlas, sin el terror de la guerra, sin el dolor del hambre. 

Está también Joaquín, mi estimado Joaco, él dice que ya ha dejado de creer en ustedes, sin embargo, recuerda con cariño los momentos que le regalaron en su infancia. La edad, le ha hecho cambiar, ha sido duro el proceso, perdió a sus superhéroes (sus papás) o por lo menos él así lo considera; pues ellos ahí siguen, a la distancia sin saber como acompañar su proceso de rebeldía, de formación de pensamiento y de criterio propio. Joaco es un buen chico, estoy seguro de que pasará este tiempo y entonces volverá a soñar, a creer y acercarse a los que lo aman. Como Joaquín hay muchos y muchas jóvenes que cada día se esfuerzan por encontrarse con ellos mismos, que se configuran y reconfiguran constantemente, no es nada sencillo. Pero también hay muchos que han crecido solos, que se han perdido en la búsqueda de su identidad, se han equivocado, han perdido el piso y entonces se encuentran confundidos, sin un rumbo, muchas veces sin alguien que los acompañe y son victimas de la descomposición que vive nuestra sociedad. Para todos ellos, quisiera pedirles una gran dotación de sueños y sentido, que encuentren constantemente algo que los invite a vivir, a disfrutar su vida y no solo eso, también que les enseñe a existir. Los sueños, son necesarios en toda nuestra vida, pero en ellos son vitales, necesitan soñar con hacer su mundo, configurarse y disfrutarlo, sin violentarse con los otros. 

También pienso en Tina, la edad y sus múltiples achaques son la característica de su día a día. Cada mañana se esfuerza por mantenerse atenta y dispuesta a vivir, entre sus rezos y sus múltiples descansos, camina con paso lento, con sus fuerzas menguadas y con un corazón que es capaz de amar sin condición. Tina representa a los muchos adultos mayores de nuestra sociedad, los que se sienten arropados en su hogar, pero también aquellos que se sienten desplazados de sus casas, aislados en centros geriátricos, cada vez más “necesarios” para las sociedades modernas. Para Tina y para tantos adultos mayores, quiero pedirles un poco de compañía y calor humano. Debe ser complicado que después de haber trabajado por los sueños, de haber luchado contra gigantes, de ser mujeres y hombres valientes; hoy por muchos sean considerados un “estorbo”, donde incluso les hemos hecho creer que efectivamente, nadie tiene obligación de estar con ellos y ellos, tristemente, lo han creído. 

Vienen a mi memoria la gran cantidad de enfermos:corporales y espirituales. Ellos que enfrentan diagnósticos desoladores y que se esfuerzan por mantener la calma, la paz y disfrutar hasta los detalles más simples. Aquellos hombres y mujeres que enfrentan la pérdida del sentido, agobiados por largas noches de insomnio, por los muchos ataques de pánico y de ansiedad. Queridos reyes, para ellos pido alivio, pido paz; para que, en medio de sus dolores y experiencias, encuentren la oportunidad de seguir dejando huella en aquellos que los acompañan. Para quienes con ellos están, no se olviden de compartir un poco de paciencia, de calma y mucha empatía, porque no siempre es fácil, no siempre queremos realmente acompañar a quien sufre y se ve atormentado. 

Pienso también en las mujeres que luchan, en aquellas madres que esperan encontrar a sus hijos o sus familiares que les fueron arrebatados; ustedes son magos y creo que podrán ayudarme a interpretar las grandes necesidades que tienen. 

No puedo dejar atrás a quienes se sienten solos, quienes se sienten que han fracasado en la vida; no es fácil lidiar muchas veces con nosotros mismos frente al error, es complejo entendernos y saber por donde vamos, pero por favor, para ellos y nosotros el único regalo que necesitamos es una persona que nos escuche sin juzgar, que nos acompañe, desde el silencio o la acción, lo que cada uno necesite, para que no vivan con tanta soledad.

Queridos reyes magos, esta ocasión mis deseos son por ellos, son por mí. Que estos días llenos de magia nos inviten a soñar y nos hagan experimentar el cariño, el amor y la bondad que existe en el corazón humano. Tenemos para ofrecer: muchas veces nuestros corazones lastimados por el abandono y la ingratitud; nuestras manos vacías, porque lo hemos dado todo sin pensarlo; nuestros pies cansados porque nuestros caminos han sido complejos y arduos; nuestros oídos aturdidos por los muchos ruidos y voces que constantemente nos tocan experimentar. Esto es lo que tenemos, pero sabemos que ustedes, pueden ayudarnos para purificar nuestras ofrendas, que ante los múltiples herodes que encontramos en el andar, nos enseñen cual es la clave para no desfallecer; ustedes que en sus manos llevaron regalos que recordaron la esencia de aquel Rey que había nacido, oro por su condición de Rey, el incienso recordándonos su divinidad y la mirra que nos hace estar cercanos a la experiencia de humanidad; dennos la oportunidad de aprender con sencillez como seguir la estrella que nos lleve a nuestro destino, a vivir en comunión y paz, transmitiendo los grandes valores y experiencias que nos ayudan a ser más humanos, hermanos y cercanos. 

Hasta pronto, que tengan un gran retorno y ¡Hasta que nos volvamos a encontrar!

Con cariño: Profe Beto Maldonado.

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