Regresan a casa los cuerpos de los jornaleros; comunidades viven día de luto

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Comonfort, Guanajuato; Las comunidades de Pocitos y Corrales vivieron este viernes una de las jornadas más dolorosas de su historia: los cuerpos de los diez jornaleros que fallecieron en el accidente del jueves en la carretera Salamanca–León regresaron finalmente a sus hogares. Las calles se llenaron de silencio, rezos y abrazos entre vecinos que recibieron a sus familiares en medio de un profundo ambiente de luto.

El jueves por la tarde, tras conocerse el accidente, el alcalde de Juventino Rosas, Fidel Armando Ramírez Ruiz, acudió a la zona pese a que las comunidades pertenecen oficialmente a Comonfort. Señaló que lo hizo a partir del llamado urgente de los habitantes, quienes reportaron el hecho y solicitaron apoyo para trasladarse al lugar donde se encontraba el camión siniestrado.

“El día de ayer recibimos el reporte. Nos pedían apoyo para trasladar a la gente. Trajimos combis y nos llevamos a los familiares hasta Irapuato, donde ocurrió el accidente”, explicó el edil.

Aunque inicialmente se habló de nueve víctimas, horas más tarde se confirmó que eran diez personas fallecidas, todas jornaleras y originarias de estas dos localidades, donde mantienen estrechos vínculos con Juventino Rosas por razones de cercanía y actividades cotidianas.

Ramírez Ruiz confirmó que el Gobierno del Estado cubrirá los gastos funerarios.

“Yo tenía la intención de cubrirlos como municipio, pero ayer la gobernadora me habló directamente y me dijo que ella se haría cargo de todos los gastos”, aseguró.

Además, dijo que el municipio de Juventino Rosas donará los diez terrenos necesarios para que las familias realicen las sepulturas, un apoyo que fue recibido con agradecimiento por los deudos, quienes apenas comienzan a enfrentar la magnitud de la tragedia.

En coordinación con el presidente municipal de Comonfort, se organizó el acompañamiento para ambas comunidades durante este día de duelo. El ayuntamiento de Comonfort se comprometió a proporcionar pan, café, sillas y otros insumos para las ceremonias, además de continuar atendiendo a los lesionados que permanecen hospitalizados.

En Pocitos, donde viven cerca de 650 personas, la conmoción se sintió desde el amanecer. Familias completas se reunieron para recibir y velar a quienes salieron a trabajar y ya no regresaron. El dolor compartido evidenció la estrecha unión de estas localidades y la necesidad de apoyo institucional en momentos que marcan para siempre a una comunidad.

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