La fundación de San José de los Amoles, hoy Cortazar

Cortazar, Gto.- Jorge Vera, cronista de Cortazar, comparte datos sobre los 305 años de un cambio que se registró en un pequeño poblado que existía a modo de caserío y que pertenecía a un hacendado de nombre Don Agustín de Ocio y Ocampo, mismo que fue registrando diversos cambios políticos e históricos, gracias a su crecimiento y desarrollo.

El poblado, que hoy en día es conocido como Cortazar, fue creciendo hasta que nació la necesidad de más servicios religiosos para la población, debido a que dichos servicios eran prestados por los frailes franciscanos de la Villa de Celaya, por allá del año 1718 a 1721.

Poco a poco fue creciendo la población de la zona que hoy es Cortazar al grado de que los frailes no se daban abasto con todos los servicios religiosos que prestaban, pues no solo atendían a los habitantes de lo que hoy es Cortazar, sino también a los de El Guaje (hoy Villagrán), a los de Comuntuoso (hoy Juventino Rosas) y a los del Rincón (Rincón de Tamayo).

Ante tal necesidad, los frailes pidieron al virrey que declare esos parajes como pueblos doctrina, lo cual consistía en el establecimiento de una autoridad religiosa en cada pueblo para brindar los servicios. Para ese tiempo ya había más de 600 habitantes en la zona de lo que hoy es Cortazar.

No fue un proceso sencillo, pues a los hacendados de la zona no les convenía y trataban de frenar el proceso. Fue en el año 1718 cuando llega el virrey Don Baltazar de Zúñiga Sotomayor, quien revisa la petición hecha por los pueblos de indios a través de los frailes franciscanos de la Villa de Celaya y le da seguimiento hasta dar la orden y firmar un acta en la que se ordena que dichos asentamientos se conviertan a pueblos doctrina el 9 de octubre de 1718.

A pesar de la orden los hacendados seguían renuentes a acatar el proceso, ya que al convertirse en pueblos doctrina a ellos les perjudicaba porque las leyes de indios de la época les daba el derecho a un solar a los habitantes indígenas, además se les quitaban tierras a los hacendados para cederlas a los nativos de manera comunal.

Tuvieron que pasar tres años hasta que el virrey les envió un ultimátum donde les exigía que acaten la orden o se verían en grabes problemas, por lo que fue hasta 1721 donde se realizó el trazo de las calles, se colocó una cruz de cantera para definir el sitio donde sería construido el templo y ya quedaba convertido en pueblo doctrina, finalizando con el nombramiento de los sacerdotes del pueblo y se le asignó su santo patrono, San José. Fue a partir de ese momento que se conoció como san José de los Amoles.

“Es un cambio político de la época virreinal para darle legalidad al pueblo”, expresó el cronista, detallando que fue Don José de Villa y Urrutia, proveniente de la ciudad de León, así como un representante de la Diócesis de Valladolid, hoy Morelia, quienes acudieron a realizar el trazo de los pueblos y las diligencias correspondientes a nombre del virrey.

Finalmente, expresó que una vez formalizado todo el proceso surgieron algunas complicaciones políticas en los diferentes pueblos derivado de los cambios que todo esto representó, ya que los hacendados se aferraban a no ceder los terrenos para los solares de la población indígena, hasta la llegada del virrey Don Francisco de Guemes y Horcasitas, el 2 de marzo de 1747.

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