Por: Jesús Humberto Maldonado Rodríguez
Hace tiempo tuve la oportunidad de hacer la lectura de ¡Basta de Historias! Del escritor Andrés Oppenheimer, que plantea la obsesión de nuestros pueblos por el pasado, una historia que pareciera se ha quedado en el recuerdo y que tiene un papel muy importante en la configuración de los pueblos y comunidades de nuestro continente.
Es una crítica fuerte al papel de victimas en el que muchas veces hemos decidido estacionar nuestras historias, no solo política y culturalmente, sino que ha permeado en muchas esferas de la misma persona, en sus relaciones, en sus proyectos, en sus historias.
Hace un tiempo una lectora en esta columna, hizo un comentario sobre dejar de romantizar, de entender que en la vida todos sufrimos y que la falsa idea de romantizar el sufrimiento que nos han vendido y que presentamos a la sociedad es solo lucrar con el dolor.
Pero resulta interesante, que, en nombre de una falsa salud emocional y autocuidado, hemos caído precisamente en ese papel de víctimas, negando muchas veces la oportunidad que tenemos de emprender un camino desde la toma de decisiones personales y de la construcción de nuestras personalidades, el Dr. Mario Alonso Puig, en varias de sus presentaciones ha hecho una invitación a identificar nuestra postura frente a la historia personal: vivir en el sentimiento de culpa del pasado, culpando a quien no estuvo, a quien no me acompañó, por lo que me enseñaron o lo que no me dijeron; o bien responsabilizarnos por nuestro futuro, una decisión no sencilla pero que pertenece únicamente a la persona, al individuo que asume su futuro desde la libertad y la convicción de seguir creciendo.
Ayer se celebraba el día del padre y sin duda no todos han gozado de la oportunidad de contar con un padre presente en sus vidas, sin embargo, se ven plagadas las redes sociales y programas de televisión, donde se hace presente este mismo fenómeno. Debilitando la imagen muchas veces de la paternidad.
Este mes decíamos hace algunas semanas, es el mes de la concientización sobre la salud emocional en los varones, un tema que sigue siendo un tabú, desgraciadamente un tema que provoca muchos comentarios negativos, pero no por ello deja de ser importante: sigue siendo un tema de importancia el acompañar desde la libertad y desde el deseo de crecer a todas y todos, nadie suple la figura de un padre, nadie suple la figura de una madre, pero siguiendo a los dos autores mencionados en esta columna, sí podemos entender que la construcción de nuestros futuros no corresponde al padre que estuvo ausente, no corresponde al hombre no supo estar en el crecimiento y desarrollo, la construcción de nuestro futuro implica un ejercicio personal que se hace desde la libertad, la resiliencia y el compromiso con los proyectos vitales de cada persona.
Hoy quiero felicitar a todos aquellos hombres que a lo largo de su historia han tomado decisiones valientes y llenas de sentido. Felicidades:
A ti, papá que con miedo al futuro asumiste tu paternidad.
A ti, papá que con responsabilidad has asumido tu historia para ser un buen padre.
A ti, papá que has pedido ayuda y te has dejado acompañar desde la sencillez y humildad.
A ti, papá que, a pesar de trabajar, muchas veces largas jornadas, dedicas unos minutos a tus hijos.
A ti, papá que todos los días sales a trabajar, pero todos los días acompañas a tu familia.
A todos los papás que son muchos y que han acompañado a las nuevas generaciones, en la construcción de una sociedad diferente, que sigue creyendo en la oportunidad de reconfigurar nuestros entornos desde el acompañamiento y la decisión.
La paternidad no es sencilla, pero deseo de corazón que cada uno de ustedes, hayan tenido muchas muestras de cariño en un día especial, que nos invita a reflexionar, también a agradecer por lo que hoy se tiene y con lo que se puede seguir siendo diferentes.
Un abrazo para cada uno de ustedes, desde el reconocimiento y la gratitud.
Con cariño: Profe. Beto Maldonado.
