“Profe, seré breve…”

Por Jesús Humberto Maldonado Rodríguez

Hemos concluido un semestre más en la carrera de la formación profesional con mis alumnos de ingeniería y siempre me llena de emociones el terminar. Un recorrido de varias horas compartidas en las aulas, en las que cada sesión se disfrutaba el nombrar a cada uno. Aun cuando parezca absurdo y para muchos una perdida de tiempo, el pase de lista es una oportunidad para llamar a la existencia a quienes con nosotros comparten en las aulas. 

En un mundo donde nos hemos masificado, donde nos convertimos en números de control, en una clave personal, en un código alfa numérico, escuchar el nombre siempre es la oportunidad para cuestionar la existencia de quien pasa desapercibido y se convierte solamente en una estadística más en un numero vacío en una celda de un Excel o en otra base de datos. 

A lo largo de cada sesión como alumnos y docentes, tenemos la oportunidad de colaborar en la construcción de una nueva sociedad, de responder a los grandes retos y desafíos que a las personas se les presentan. Retos que por cierto cada vez son diferentes y pareciera se vuelven más complejos conforme avanza la ciencia, los datos y la “inteligencia”. 

Concluimos un periodo que más allá de ser un tiempo vacío que se llena, es una inversión que enriquece a la persona, que le da la oportunidad de seguir construyendo, soñando y mejorando. Por ello agradezco a cada uno de ustedes, con quienes compartí en los salones y cuyas historias ahora también son parte de la mía.

Solo me resta desearles a cada uno de ustedes lo mejor, a mi club de sistemas que hoy tienen un gran compromiso con el desarrollo de la IA y con quienes pudimos hablar de la importancia de la ética, de la humanidad y del compromiso ahora y de mañana en el desarrollo de nuestros pueblos, fueron la ocasión para cambiar aquella imagen generada en antaño, porque descubrí, que aún hay mucho que podemos hacer cuando se reconocen humanos, personas que sienten, que también se equivocan, pero también triunfan y luchan. Gracias por las historias que compartieron. 

No se olvidará a ustedes, a quienes volví a encontrar en un salón, ahora con mayor madurez y con un hambre tremenda por mejorar y por crecer. Gracias por las risas compartidas, por sus datos de investigación en la región de Celaya, por sus ganas de trabajar y colaborar para descubrir el gran beneficio de sus proyectos. 

Algo muy particular he de guardar en esta ocasión: “seré breve”, es una frase que te caracterizó y que no es ahora, sino ya de aquella primera ocasión en que compartimos aula y pude conocer de tu historia. 

Especialmente te escribo a ti que amas la música y que bastó la invitación y la compañía de aquella persona a quien amas tanto que te inspiró para iniciar en el gusto por la música, por tu instrumento que te da la oportunidad de conectar contigo y con esa parte creativa de tu persona. 

A ti, que en los deportes has encontrado un momento para crecer en la disciplina en la fuerza y la voluntad, aun cuando la vida te ha puesto varias pruebas en ellos, has perseverado y sigues esforzándote por seguir construyendo tu físico con dedicación. 

Escribo para ti que has descubierto un nuevo talento y que hoy lo pones al servicio de los demás, deseo que siga creciendo y que sigas siendo ese momento de calma para quienes contigo se acercan para compartir y no solo recibir un servicio, sino llevar historias para contar. 

Escribo a ti para decirte, que no siempre tienes que ser breve, que hay muchas veces en las que puedes disponer de tanto para hacer las cosas diferentes, vive en esos momentos y sueña con los tiempos que se necesitan para seguir construyendo sueños y relaciones. 

Hoy me llevo el compromiso, estar atento a aquel momento en que, llegada la hora, te acercarás con un título en tus manos, rodeado de los tuyos, de quienes te aman y a quienes amas, para tocar aquella campana, que gozosa anuncia el envío de un gran profesionista, pero sobre todo un excelente ser humano que ha logrado superarse, que ha soñado y que se ha entregado a sus estudios, a su familia y a sus seres queridos, para demostrar que el mundo se construye, quizá ahí si aplica en la brevedad de la vida, pero con la amplitud de la actitud. Y mientras el repique anuncia que lo has logrado, tal vez este ahí cerca, escuchando y viendo ese momento con gratitud y reconocimiento porque tú si lo lograste, porque tú has concluido esa etapa en tu vida y aplaudiré, me pondré de pie para honrar tu esfuerzo y tu dedicación. Y así como un día lo dejaste escrito en un pedazo de hoja, yo diré: “estoy orgulloso de haber sido su profesor…”

Así, hoy que estamos concluyendo el semestre, deseo lo mejor para ti, para todos ustedes con quienes este periodo pudo compartir. ¡Gracias por la oportunidad! Hoy vuelvo a ser un pendiente, pero agradezco haber compartido junto a ustedes mi tiempo y mi saber. 

Con cariño, profe Beto Maldonado.

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