Para mis estudiantes, mis eternos luchadores

Por: Jesús Humberto Maldonado Rodríguez

Feliz el estudiante que se incomoda cuando un docente no entra en clase.

Feliz el estudiante que exige una clase de calidad. 

Feliz el estudiante que continua su proceso aun después de las aulas. 

Feliz el estudiante que reconoce el valor de las personas en su vida y que camina acompañado, pero trazando su propio sendero. 

 

Queridas alumnas y alumnos, mayo ha sido un mes especial, hemos recorrido distintos acontecimientos que nos llevan a la reflexión constante, desde el inicio, con la celebración del día del trabajo, este mes nos ha hecho pensar en como el trabajo, muchas veces ha dejado de dignificar a la personar y la ha convertido nuevamente en esclava, bajo un contrato de aceptación, o bajo un esquema de remuneración diferente, si acepto trabajar horas adicionales, la remuneración es mayor, ¿pero donde queda la calidad de vida que no solo es la remuneración? ¿Dónde queda el autocuidado de la persona? ¿Y la familia y las relaciones personales? 

Pocos días después tuvimos la oportunidad de reconocer la importancia de las mamás en la historia de las sociedades. La maternidad, la recordamos el pasado diez de mayo, cuando volteamos la mirada y vemos con gratitud a la figura que muchas veces ha sido un pilar importante en la construcción de nuestra personalidad, en la búsqueda de nuestros sueños, en la socialización con el mundo en el que nos ha acompañado. Dimos gracias a nuestras mamás, a aquellas personas que quizá muchas veces hemos dado este título, por el gran impacto que tienen en nuestra vida. 

Hace unos días, recordamos a los maestros, aquellos que son impuestos en el salón y que día a día salen a compartir, no solo conocimientos, también comparten sueños, ilusiones y mucha esperanza. Mujeres y hombres que viven apasionados por entrar en un salón de clase, por compartir la vida y seguir creyendo. Son todos ellos y ellas hombres y mujeres de fe, que creen en el potencial de cada uno de nosotros y muchas veces se convierten en verdaderas lumbreras que guían nuestro camino. 

Y finalmente, en los próximos días estaremos conmemorando, el día del estudiante. El próximo 23 de mayo se recuerda la lucha de los estudiantes por conseguir la autonomía de la universidad, al estado. Quien responde con represión a los estudiantes de Derecho y entonces las voluntades se suman para apoyar aquella causa justa. Fueron mujeres y hombres en etapa estudiantil, quienes levantaron la voz ante las situaciones que vivieron y exigieron libertad. Una libertad conquistada y reflexionada. 

En el libro el Guardian entre el Centeno, hay una frase que me ayuda a continuar con este mensaje: “Me gusta cuando alguien se entusiasma con algo. Es agradable” (Salinger) y es que lo que hace al alumno es precisamente el entusiasmo que le mueve a seguir aprendiendo, ser partícipe de su proceso de construcción de conocimientos y es que en cada etapa ese entusiasmo se vive de manera diferente y se descubre en cada centro escolar. 

Recuerdo con cariño aquellos años en que el profesor de clases especiales se acercaba a las ventanas del salón, para avisar al maestro que ya se encontraba listo para entrar y hacer el relevo, el entusiasmo de aquellos niños se convertía en la algarabía, en las preguntas, en la curiosidad de cada uno de sus intereses, y entonces descubrí a un Diego, que le apasionan los dinosaurios, o aquel apasionado por la música, aquella niña que disfrutaba del canto y así, cada uno construye desde su existencia y sus experiencias esa curiosidad que les permite ser estudiantes. 

Vienen también a mi mente, aquellas experiencias vividas con cada uno de mis alumnos de secundaria y bachillerato, donde la experiencia por si sola es complicada, la edad, el cambio hormonal y las emociones son una bomba de tiempo que a veces distrae la mente, pero se sigue esforzando por crear historias llenas de aprendizaje. Una etapa donde es importante la escucha, donde la familia no es que deje de ser amada, sino que se encuentra en la redefinición de su identidad, de sus valores y construyendo un proyecto de vida. 

Escribo a todos aquellos alumnos en estas etapas, en donde pareciera que nadie los ama y que todos están en su contra; la verdad no es así, como adultos muchas veces vemos y nos queremos anticipar a la construcción de sus proyectos, cada llamada de atención, cada regla, cada norma que hay que seguir, lo creemos como una parte importante para que al salir al mundo tengan herramientas para construir sus propios castillos. 

Por eso te insistimos en la disciplina, en un corte de cabello, en un uniforme, en la puntualidad; va a llegar el momento en que podrás disfrutar de los beneficios de esos frutos en tu formación y tu propia transformación. No todo lo que hay en redes sociales es verdad, no todo es la única palabra y como adultos, queremos muchas veces mostrar un camino diferente, no se trata si somos cristales o concretos, algodón o yeso, se trata de experiencias acumuladas, de un proceso de socialización en el que te incorporas en algún momento de la vida, si, se trata de vivir, pero también de entender la responsabilidad del existir, del actuar o del omitir. 

Ahora escribo para ustedes, mis alumnas y alumnos de universidad, para cada uno de ustedes que ha llegado hasta este nivel educativo son afortunados, no todos lograron estar sentados en estos salones, no todos están teniendo la oportunidad de estar en un espacio donde la mentoría es en un clima de respeto y corresponsabilidad. 

Muchas compañeras y compañeros, por mil razones no están aquí y quizá tu estás, pero no comprendes el por qué estás aquí. Así lo recuerdo cuando aquel estudiante de ingeniería en el ultimo cuatrimestre me lo dijo: “esto no es lo que me gusta, pero ya estoy terminando. Lo mío es otro mundo y también lo estoy logrando” y hoy me alegra ver cuando compartes tus muchos logros, me emociona ver que al final del cuento, tu carrera le dio y le esta dando un alto contenido a tu pasión, porque sigues construyendo con sustento, con evidencia y eso te hace creíble. 

Hace poco, compartiendo con mi colega y hermano en la vocación a la docencia, preocupados por las universidades y entusiasmados por lo que hacemos, buscamos dejar una huella en la formación de cada uno de nuestros grupos, cuando cumplimos un programa, pero nos entregamos por abonar algo diferente a tu formación, porque también hemos entendido lo que Salinger describe:

“Entre otras cosas, descubrirás que no eres la primera persona que se ha sentido confundida, asustada e incluso asqueada por el comportamiento humano. Te alegrará saber que no estás solo en este sentido. Muchos, muchísimos hombres han sufrido tantos problemas morales y espirituales como tú ahora. Por suerte, algunos dejaron constancia de sus problemas. Aprenderás de ellos, si quieres. Del mismo modo, algún día, si tienes algo que ofrecer, alguien aprenderá algo de ti. Es un hermoso intercambio reciproco. Y no es educación. Es historia. Es poesía.” (El Guardian entre el Centeno) 

Hoy quiero reconocer el papel de cada uno de ustedes, porque como les escribía a más de alguno de ustedes en ocasión del día del maestro, en gran medida me debo a ustedes, cada docente se debe a esta relación de reciprocidad. Somos maestros porque tenemos alumnos, porque seguimos compartiendo conocimientos y experiencias con cientos y tal vez millares de personas a lo largo de nuestros años en la docencia. 

Ser un estudiante hoy, es un verdadero desafío en la era del conocimiento inmediato, por eso te reconozco a ti:

Cuando todos los días te das la oportunidad para hacerte las preguntas que te dan sentido: ¿Quién eres? ¿Qué quieres? Y ¿A dónde vas? 

Celebro contigo cuando das la importancia al desarrollo de tu inteligencia natural aun en una constante lucha contra la inteligencia artificial, porque sabrás responder cuando colapse la misma, cuando se apaguen los interruptores, cuando se pierda la conexión, sabrás como conectar, aunque hoy parezcas extraño, sigues siendo humano. 

Te aplaudo a ti que sigues tus sueños, que emprendes en una sociedad diferente a la que nosotros conocimos, que tiene sus propios retos y caídas. Pero sigues, te esfuerzas por seguir construyendo un proyecto de vida desde el estudio y tu pasión. 

Te reconozco a ti, mi querida alumna que eres mamá y que tu compromiso y dedicación tienen una mirada que te observa sin juzgar, pero sobre todo tienen un corazón que al unirse al tuyo vuelve a respirar con calma. No es un camino fácil, pero eres valiente y tus esfuerzos son vitales para acompañar el camino de ese pequeño, de esa pequeña. 

Te admiro a ti mi apreciado alumno que hoy construyes una historia diferente, donde quizá eres parte de la formación de una familia, donde empiezan a cambiar las responsabilidades y los compromisos, te admiro porque perseveras, porque has sido fuerte y muchas veces has estado solo en el proceso. 

Te aplaudo a ti que después de años de haber abandonado la escuela o de haber postergado tu formación, tomaste la decisión de volver, de empezar, porque quieres seguir creciendo, porque quieres seguir formando a los tuyos. Se que no es fácil terminar el tercer turno y tener que llegar a la universidad “en vivo”, para escuchar, para compartir y para aprender, hay mucho mérito en ese gran sacrificio que haces cada semana, todos los días. 

Hoy quiero decirle a cada uno de ustedes gracias por las historias que han compartido conmigo, en los pasillos, en los salones y en las oficinas, porque,aunque muchas veces no este en un salón, es un placer poder conversar con ustedes, conocer de ustedes y buscar dejar un mensaje diferente para cada uno de ustedes. Porque es verdad que soy docente, porque ustedes siguen siendo alumnos. 

Solo me resta decirte, cree en ti, esa es la clave, es parte de ese gran compromiso con tu historia y la de quienes te rodean, y cuando las fuerzas falten o los sueños se nublen, recuerda que todo es temporal y que a veces un momento de flaqueza, un momento de dolor y de llanto, nos ayudan a clarear el panorama, a tranquilizar nuestros pensamientos y volver a empezar, porque “nadie puede bañarse dos veces en el mismo rio” (Heráclito), por ello constantemente recomenzamos, cada día es la oportunidad que tienes para seguir siendo el actor principal de tu historia. 

Celebramos a los estudiantes, a aquellos que están en las aulas, exigiendo sus derechos, pero también celebramos a aquellos que inspiran a los suyos para ser estudiantes y creer en el cambio. 

Un abrazo a cada uno, a cada una. Con cariño Profe Beto Maldonado.

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